Depuración

Independientemente de lo que le pasara a Casilda cuando fue detenida a finales de agosto de 1936, se siguió con ella una serie de procedimientos administrativos que tenían como objetivo final que nadie pudiese ejercer la docencia sin haber sido sometido previamente a un expediente de depuración, en el cual se tuvieran en cuenta actuaciones políticas, actitudes religiosas, entre otros aspectos. En el caso de Casilda, ejecutada anteriormente, significaría la desaprobación de su trabajo realizado en la escuela y como funcionaria la pérdida de los derechos adquiridos para sus hijos.

La primera actuación que se hizo con los maestros antes de empezar el nuevo curso escolar fue publicar la Orden de 19 de agosto de 1936 (Boletín Oficial de la Junta de Defensa Nacional de España. Burgos 21 de Agosto de 1936. Número 9) en la que se determinaba que antes del 30 de agosto los alcaldes debían informar al rector de su distrito universitario de la conducta de los maestros de su municipio:

La necesidad de demostrar al mundo la normalidad de la vida nacional en las regiones ocupadas por el Ejército Español, salvador de España, hace imprescindible que en todas las manifestaciones de la misma, sea un hecho el orden y funcionamiento de los organismos oficiales. Entre estos se halla la escuela de instrucción primaria (…)
(…) esta Junta de Defensa Nacional acuerda, con carácter general, lo siguiente:
(…) Que las escuelas nacionales de instrucción primaria reanuden las enseñanzas el día 1.º del próximo septiembre, en sesión matutina de cuatro horas hasta el día 15, y en dos sesiones de tres horas a partir del 16 de dicho mes.
(…) Antes del día 30 del corriente mes, los Alcaldes informarán al Rectorado del Distrito Universitario respecto a si la conducta observada por los Maestros, propietarios o interinos, que desempeñaban las escuelas en las localidades respectivas, ha sido la conveniente en orden a las finalidades de esta disposición, o si, por el contrario han mostrado aquéllos, en el ejercicio de su cargo, ideario perturbador de las conciencias infantiles, así en el aspecto patriótico como en el moral. En este último caso, los Rectores ordenarán con toda urgencia la sustitución de dichos Maestros en la forma anteriormente expuesta.

Así, en agosto de 1936 el alcalde del ayuntamiento de la Junta del Río Losa envió un informe sobre Casilda al rector y al inspector.
En este informe se decía que Casilda Calzada Quintana, maestra propietaria de la Escuela Nacional de San Llorente, había observado una conducta no conveniente en orden a las finalidades de la disposición antes mencionada, que había demostrado en el ejercicio de su cargo un ideario muy perturbador de las conciencias infantiles, tanto en el aspecto patriótico como en el moral y no había sido cumplidora con los deberes religiosos. También se decía que teniendo relación con asociaciones afectas a la casa del pueblo su esposo y ella habían hecho propaganda comunista y que por lo tanto habían hecho burla de la religión, por lo que se la considera un elemento muy perturbador.

En la misma Orden de 19 de agosto de 1936 (Boletín Oficial de la Junta de Defensa Nacional de España. Burgos 21 de Agosto de 1936. Número 9) se determinaba el procedimiento a seguir en el caso de no presentarse el maestro en la escuela el día 1 de setiembre:

(…) Los señores Alcaldes pondrán, antes del 10 de septiembre, en conocimiento de los Rectorados, los Maestros que se hayan presentado el día 1.º del dicho mes (…)
(…) En el pueblo en que no se hubiese presentado el Maestro titular el día 1.° de septiembre, se designará por el Alcalde sustituto, con carácter de interinidad, entre las personas que ostenten el título de Maestro nacional, residentes en la localidad o en alguna de las inmediatas (…) y de moralidad y patriotismo indudables.

Como que Casilda no se presentó en la escuela el día 1 de setiembre el alcalde del ayuntamiento de la Junta del Río Losa nombró al párroco de San Llorente sustituto con carácter provisional para dar clase en la escuela.
El párroco comunicó en el mes de setiembre de 1936 al inspector que el día 2 se había hecho la reapertura de la clase por ausencia de la maestra, que había sido detenida. Explicaba que se había restablecido el crucifijo y la bandera roja y gualda en la escuela con el tono patriótico y religioso de sus enseñanzas y que la conducta de la maestra en el orden político, religioso y social tanto en la escuela como fuera de ella con anterioridad al 18 de julio había sido en sumo grado reprobable.

A partir de diciembre de 1936 se empezaron a crear comisiones depuradoras de maestros, concretándose las medidas sancionadas y las sanciones que se podían aplicar.
Para entender el objetivo de la creación de estas comisiones basta con leer lo que dice el Decreto número 66 del Boletín Oficial del Estado (Burgos, 11 de noviembre de 1936, número 27):

(…) El hecho de que durante varias décadas el Magisterio en todos sus grados y cada vez con más raras excepciones haya estado influido y casi monopolizado por ideologías e instituciones disolventes, en abierta oposición con el genio y tradición nacional, hace preciso que en los solemnes momentos porque atravesamos se lleve a cabo una revisión total y profunda en el personal de Instrucción Pública, trámite previo a una reorganización radical y definitiva de la enseñanza, extirpando así de raíz esas falsas doctrinas que con sus apóstoles han sido los principales factores de la trágica situación a que fue llevada nuestra Patria. (…)

Así la totalidad de la vida de los docentes era sometida a intensos informes donde se investigan sus actuaciones públicas, profesionales y privadas. Actuaciones o simpatias políticas, actitudes religiosas y otros aspectos habían de figurar en el expediente de depuración.

Las comisiones de depuración de los maestros se organizó a partir de comisiones de depuración a nivel provincial. Según la normativa depuradora, las comisiones debían pedir al menos cuatro informes diferentes: al alcalde, al cura párroco, al jefe de la guardia civil y a un padre de familia bien considerado, que vivieran donde estuviera ubicada la escuela e individuo objeto de investigación. Estos informes fueron la base fundamental sobre la que asentó sus bases la depuración. Modelo de formulario de la comisión de depuración de Burgos.

Lo que se escribía en estos informes estaba condicionado por situaciones de venganza, animadversión y miedo. Se podían hacer informes sin conocer personalmente al sancionado. Acusaciones hechas por un testigo llegaron a ser conocidas por el resto coaccionando así las opiniones de unos y otros.

En el caso de los informes referentes a Casilda en ellos se escribieron diferentes consideraciones.

En relación a la conducta profesional:

- En general se valoró positivamente la puntualidad y el no faltar a la escuela
- Cuando se preguntó si estaba satisfecho el pueblo con el resultado de su enseñanza se emitieron respuestas diferentes. Se dijo que sí, que no de ninguna manera y que no, por la poca disciplina y respeto que tenían los niños.

En relación a la conducta social:

- Todos expresaron que estaba en malas relaciones con las autoridades.
- Respecto al vecindario consideraron que tenía mala relación con las personas de derechas. Se dijo que tenía a la mayor parte de los vecinos a su disposición.

En relación a la conducta particular:

-Todos consideraron que su conducta no era digna de una maestra. Lo justificaron diciendo que distinguió a los niños en sus enseñanzas, protegiendo a los de izquierdas lo mismo que a los vecinos, porque tenía relación con personas extremistas.
-Todos consideraron que su conducta religiosa era mala o muy mala.

En relación a la actuación política:

- Respecto a la significación política que tenía expresaron que era de izquierdas con concomitancias con la casa del pueblo. Por alguno de los testimonios se la consideró comunista y anarquista.
- No aseguraron la militancia en algún partido del Frente Popular pero sí que había hecho propaganda de éste.
- Aseguraron que simpatizaba con las políticas de izquierdas con argumentos como que siempre estaba en contra de las derechas, que eran sus ideales, que simpatizaba con todos los de izquierdas y porque su esposo Isidoro había sido vicepresidente de izquierda republicana en Quincoces.
- La mayoría dijo que en la escuela no hizo propaganda de las izquierdas.
- Preguntados por si dio a los niños periódicos de izquierdas dicen que sí: El Liberal, La Libertad y La Traca,
- A la pregunta si cantó con los niños La Internacional o un himno parecido dos de los testimonios dijeron que sí y otros dos dijeron que no.
- Todos contestaron que no saludó a sus alumnos con el puño en alto. Pero tres dijeron que sus hijos sí.
- Todos contestaron que no acudió con sus alumnos a actos extremistas.
- Todos dijeron que hizo propaganda de las izquierdas fuera de la escuela. Un testimonio matiza que hizo propoganda en las elecciones.
- A la pregunta si tomó parte en actos políticos de manera directa hubo un testimonio dijo que sí, durante las elecciones, y otro explicó que vitoreó a Galán y García Hernández en un mitin de derechas (militares republicanos protagonistas de la sublevación de Jaca en 1930).

En relación a otros datos:

- Se preguntaba si se sabía el paradero de la maestra y tres de los declarantes dijeron que lo ignorabany otro escribió que se suponía que estaba ejecutada.
- A la pregunta de cuando se ausentó la maestra del pueblo se dieron respuestas diferentes, que en los primeros días del movimiento, que fue detenida a finales de julio y que en agosto.
- A la pregunta si los declarantes eran conocedores si había sido objeto de sanción, detenida o castigada se dijo que se oyeron rumores de que había sido detenida.
- Todos contestan que sí a la pregunta de que si se la tenía por desaparecida.

Una vez recogidos los informes del alcalde, del cura párroco, del jefe de la guardia civil y el de un padre de familia bien considerado, que vivieran donde estuviera ubicada la escuela del maestro objeto de investigación, la comisión de depuración (…) redactará el correspondiente pliego de cargos, si a ello hubiere lugar, del que deberá dar traslado por escrito al interesado, para que éste, en el plazo improrrogable de diez días, formalice por escrito los descargos y aporte la documentación que estime conveniente a su defensa; todo lo cual entregará al Presidente de la Comisión depuradora o lo enviará a la misma por correo certificado. (…)

El día 24 de abril de 1937 se publicó una requisitoria en el Boletín Oficial de de la provincia de Burgos donde se emplazaba a Casilda para que en el plazo de diez días se presentase o señalase su domicilio por escrito a la comisión depuradora establecida en el Instituto Nacional de Segunda Enseñanza de Burgos y que de no hacerlo así se le seguirían los efectos a que hubiera lugar.

(…) A medida que queden completos los expedientes, la Comisión los elevará a la Comisión de Cultura y Enseñanza con la propuesta motivada correspondiente, indicando si la misma se formula por unanimidad o por mayoría de votos; en este caso, los Vocales en minoría podrán formular su propuesta particular si lo estimasen oportuno.
Las propuestas podrán ser:
A) Confirmar en su cargo al funcionario.
B) Traslado del mismo.
C) Separación definitiva del servicio.

El expediente de Casilda siguió su curso y en el mes de marzo de 1938 la comisión de depuración de Burgos dictaminó que como que el día 18 de julio de 1936 Casilda vivía en San Llorente y desapareció de su casa sin que se tuvieran noticias de su paradero y que como que había sido citada para comparecer ante la comisión y no se presentó, se consideró que había abandonado su escuela sin permiso ni causa justificada y que por lo tanto proponían la separación definitiva como funcionaria.

En del mes de abril de 1938 se enviaron al ministro de educación nacional, que tenía su sede en Vitoria, catorce expedientes de depuración de maestros de la provincia de Burgos, entre ellos el de Casilda, con la propuesta de separación definitiva .

La Comisión Superior Dictaminadora de Expediente de Depuración dependiente del Ministerio de Educación Nacional una vez examinado el expediente de Casilda, (…) así como la propuesta de la Comisión depuradora de la provincia de Burgos, y teniendo en cuenta la Ley de 10 de febrero de 1939 y disposiciones especiales dictadas en relación con el personal docente dependiente del Ministerio de Educación Nacional, La Comisión Superior Dictaminadora propone a V.E. La separación definitiva del servicio y baja en el escalafón respectivo. Vitoria, a 4 de abril de 1939.

El expediente de Casilda es resuelto en el mes de diciembre de 1939 con la resolución de Separación definitiva.